El líder sandinista Daniel Ortega, enemigo jurado de Estados Unidos, a
las urnas como favorito de los sondeos para ganar las elecciones
gracias a la división de la derecha y a pesar de la escisión
sandinista.
Sin embargo, nadie se atreve a hacer un vaticinio del desenlace en
las urnas, dada la profusión de candidatos presidenciales -cinco- y el
efecto del "voto útil", destinado a contrarrestar el liderazgo del
candidato del Frente Sandinista (FSNL), quien con sólo el 35% de los
votos y una diferencia del 5% sobre su inmediato seguidor podría
proclamarse vencedor en la primera ronda.
En los últimos
sondeos publicados que recogen el latir del electorado en las tres
primeras semanas de octubre, Ortega marchaba en cabeza con el 30-34% de
los votos, seguidos de Eduardo Montealegre -el candidato favorito de
Estados Unidos- de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN, derecha); José
Rizo (Partido Liberal Constitucionalista-PLC) y Edmundo Jarquín, del
Movimiento de Renovación Sandinista (MRS, izquierda).
El
director de la misión observadora de la Unión Europea, el italiano
Claudio Fava, descartó que una eventual victoria de Ortega vaya a
suponer un "riesgo de involución democrática" en el país.
Marco democrático
"Creo
que el marco democrático de este país no se va a perder gane quien
gane", aseguró Fava, a quien le preocupa más el "éxito del proceso
electoral" en la nación centroamericana y la posibilidad de que se
produzcan fraudes, pese a que cada mesa electoral estará vigilada por
unas ocho personas entre observadores internacionales y fiscales. En
total, 17.000 observadores participan en el proceso este domingo.
Y
es que la posibilidad de una victoria de Ortega, al que la gran
potencia estadounidense no logró doblegar por las armas durante el
gobierno sandinista nacido de la revolución sandinista (1979-90), ha
vuelto a revivir viejos fantasmas de la Guerra Fría en la región, con
la entrada en juego del presidente venezolano Hugo Chávez, que apoya al
líder sandinista.
Fava está más preocupado por la posibilidad
de que se den fraudes en un sistema diseñado a la medida de los dos
partidos que han protagonizado la vida política en Nicaragua en los
últimos años: el FSLN de Ortega y el Partido Liberal Constitucionalista
(PLC, derecha), del candidato José Rizo.
Tampoco escatimó
críticas a las injerencias de Estados Unidos en el proceso electoral
nicaragüense, en el que apoya de forma ostentosa al candidato Eduardo
Montealegre, de la ALN. A juicio de la Administración Bush, su respaldo
a Montealegre no es comparable con el envío de dos buques de petróleo
por Chávez a las alcaldías sandinistas. |